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nuestros orígenes, nuestra historia

CERCA DE ELGÓIBAR

en las laderas del monte Urnobitza se encuentra el caserío Mausitxa, sitio donde pastan las ovejas y donde se hace el queso de marca Mausitxa, con Denominación de Origen Idiazabal. Con un rebaño de 900 ovejas latxas cara negra, se obtienen las dos materias primas para producir el queso de máxima calidad, la leche y el cuajo natural.

Nuestra historia es el camino de nuestro trabajo y esfuerzo, para llegar a lo que somos

A LO LARGO DE GENERACIONES

Los Ansola que a lo largo de generaciones y generaciones se ha dedicado al pastoreo en Elgóibar y sus alrededores. La tradición acompañó a la familia hasta que en 1983 Jesús Ansola y Mª Rosa Salegi decidieron dedicarse de lleno a las ovejas y modernizar su quesería.

Empezaron, así, a comercializar el escaso pero sobresaliente producto de su juego de juventud, convirtiendo la actividad quesera en trabajo artesanal en el verdadero motor de su caserío.

¿HOY?

Hoy en día el caserío Mauxitxa posee un lugar privilegiado que le permite otear una panorámica única de los montes de la zona; desde Karate y Kalamua, pertenecientes al valle del Deba, hasta el Anboto y el Gorbea, incluso podemos ver el mar de la costa Cantábrica de Deba. Esta panorámica mantiene un horizonte formado por los más variados e intensos verdes de los prados y arboledas.

Seguimos con la ilusión y las ganas de continuar creando productos maravillosos

La explotación del caserío Mauxitxa está a cargo de cinco personas: Jesús Ansola, Mª Rosa Salegi, Iñaki Ansola, Itxaso Irazabal y Garbiñe Martinez. Estas personas se ocupan de unas novecientas ovejas, y de elaborar varias piezas de queso al día. Una jornada laboral dura entre trece y quince horas. Iñaki, el hijo, se levanta hacia las ocho y media de la mañana y lo primero que hace es ordeñar las ovejas. «Todos los días se las ordeña dos veces: 450 ovejas por la mañana y 450 por la tarde».

Esta tarea la realizan entre dos personas, mientras una tercera les da de comer. «Siempre hay algo por hacer aquí», resume Iñaki.

Hacia las doce del mediodía los animales ya están listos y su madre y él son quienes, generalmente, empiezan a elaborar el queso con la leche obtenida. La elaboración del queso se alarga hasta las cinco de la tarde. Después, se recogen las ovejas y se llevan hacia el interior de los establos para darles de comer. «En este momento la familia cena y, de sobremesa, hacia las nueve, vuelven a ordeñar las ovejas», resume Iñaki.

Finalmente, el queso sale a la venta. Lo comercializan ellos mismos ya que, para poder vivir de este sector «es necesario eliminar todos los intermediarios posibles».

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Son unas pocas piezas de queso Mauxitxa, que es ya reconocido mundialmente por los innumerables premios obtenidos.

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